Viaje logístico a la Biblioteca Nacional

Viaje logístico a la Biblioteca Nacional

Más de 32 millones de referencias. La Biblioteca Nacional de España alberga el patrimonio bibliográfico y cultural español y es el organismo encargado de recopilar todo lo que al respecto se produzca dentro y fuera de nuestras fronteras.

Libros, manuscritos, mapas, grabados, fotografías, revistas, documentos sonoros… Su logística afronta la entrada mensual de 40.000 nuevos ejemplares y el desafío de la conservación de obras de incalculable valor con el reto de preservar su formato original y, a su vez, de actualizarlo a las necesidades del siglo XXI a través de la digitalización.

Cuatro son las vías a través de las cuales la Biblioteca Nacional aprovisiona sus fondos de manera constante. Por un lado, las oficinas de Depósito Legal de cada provincia se encargan de recoger todo el material que se edita a nivel nacional y se lo remiten. Este canal supone el 90% de las incorporaciones que recibe el organismo. Por otra parte, la Biblioteca Nacional dispone de un fondo, dotado este año con 400.000 euros, para la adquisición de material a través de libreros especializados o subastas. Las otras vías son el donativo, el canje y el intercambio con organismos homólogos de otros países.

El transporte desde el Depósito Legal se hace a través de empresas que desde hace varios años han realizado este tipo de movimientos con la entidad y se han especializado por zonas. “Lo centralizaremos en una sola compañía este mes; a modo de prueba, estamos en proceso de adjudicar un pequeño concurso, un negociado sin publicidad, que hemos ofrecido a nuestros colaboradores. El objetivo es hacer un concurso público abierto, un año después, para conceder el contrato en un plazo de dos años y que puedan participar todas las empresas que lo consideren. No nos negamos a trabajar con ninguna compañía. Tal y como dice la ley, solicitamos varios presupuestos y el más ventajoso es el que sale adelante”, explica Yolanda Ruiz, directora del departamento de Adquisiciones e Incremento del Patrimonio. El resto de materiales son remitidos por el proveedor, salvo que sean donaciones importantes y de gran volumen, para los que el organismo tiene una serie de colaboradores habituales. Una vez en sus instalaciones, se catalogan.

Dos son los enclaves que dispone la Biblioteca para almacenar esos más de 32 millones de unidades. La sede central, ubicada en el madrileño Paseo de Recoletos, que alberga más de dos millones de obras y seis torres ubicadas en Alcalá de Henares, en un terreno cedido por la Universidad. Si el usuario solicita un ejemplar depositado en la central, se le entrega al momento, mientras que si éste se ubica en Alcalá, se hará lo propio en 24 horas. De hecho, los fondos más modernos se almacenan allí. De ese transporte se responsabiliza Ordax, compañía adjudicataria del concurso público realizado sobre ese servicio.

Con un stock en constante crecimiento y sin salida alguna, la Biblioteca Nacional se encuentra con problemas de espacios de almacenamiento. “Estimamos que en 2017 será necesario abrir nuevos espacios”, afirma Yolanda Ruiz. De hecho, para asumir ese reto se están optimizando el uso de los actuales depósitos y se baraja el desarrollo de una nueva torre de almacenamiento en Alcalá.

Por su parte, Fuensanta Salvador, directora del departamento de Preservación y Conservación de Fondos, explica que además de los procesos de conservación y digitalización de ejemplares para su preservación, se lleva cabo un control de los registros de temperatura y humedad relativa de los depósitos, el museo y las salas de exposiciones. Lo logran a través de un software específico para el análisis y control las condiciones ambientales en bibliotecas, archivos y museos.

Fuente: El Vigía

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