Un agujero negro, el Brexit, la ignorancia y el Juicio Final

Un agujero negro, el Brexit, la ignorancia y el Juicio Final

Dicen los británicos que se acuestan con sábanas de la Union Jack y se levantan con el “Dios salve a la Reina” que cuando el temporal azota el Canal de la Mancha el que queda aislado es el Continente. Habría que preguntarse por qué. En el Brexit está la respuesta.

La  misma gran pregunta cabe hacerse cuando algunos afirman públicamente (¡ay las redes sociales!) que les parece poco menos que inútil o abiertamente una estupidez que un equipo de científicos, astrónomos y astrofísicos en su mayor parte, hayan sido capaces de fotografiar un agujero negro, algo que está a años luz de distancia y que por su naturaleza es poco más o menos un fantasma.

Ambos escenarios noticiables, uno hasta la saciedad, otro no tanto, y las reacciones y posicionamiento de propios y extraños, tienen un elemento común. O dos: la venda y la estupidez… humana, claro.

Del Brexit hemos oído ya casi todo (esto no ha acabado todavía), pero poco de lo importante o no todo lo importante en su justa medida. Una vez se consume –si se consuma- se habla de los problemas que ocasionará a los trabajadores desplazados de un lado y otro, de los acopios de medicinas y artículos de primera necesidad, de los Erasmus, del turismo… y muy poco del día a día. Del bolsillo del ciudadano. Menos aún de logística.

Poco o nada de logística

Poco, muy poco se habla de la ralentización fronteriza de los flujos de mercancías hacia Reino Unido una vez establecida la raya extracomunitaria. De hecho la británica no es una frontera muy permeable ni dentro de la UE. Imaginen mañana fuera de ella. Siquiera unos minutos más para cada uno de los 11.000 camiones que entran cada día por Dover  (suroeste del Reino Unido), serían ya interminables colas… pero es que se habla de largos formularios y horas de espera para cada vehículo. Lo dicen los propios funcionarios de aduanas británicos. Eso si es aislamiento y una catástrofe económica que no veo sobre la mesa ni en las largas diatribas parlamentarias en Westminster. Habría que preguntarse por qué.

Como también habría que preguntarse por qué, alto y claro, algunas grandes empresas británicas, multinacionales y líderes de sus mercados creen y defienden sin paliativos, en boca de sus propietarios o directivos, que es mejor el Brexit que la Unión Europea. Por qué y con qué argumentos.

La respuesta en todos los casos está en la incompetencia, torpeza e ignorancia, que hace a unos negar el progreso (los que critican sin saber la utilidad de la fotografía estelar) y a otros, los políticos, de ambos lados del Canal y de cualquier color, ser incapaces de poner sobre el tapete, realmente y sin atisbo de sospecha, lo importante y relevante de la Unión (Europea) frente a la separación y viceversa. Escuchar –no solo oír- a todos los implicados y actuar en consecuencia.

Consecuencias de la ignorancia

Las consecuencias de no hacer la fotografía al agujero negro son las mismas de no aceptar el progreso: rancio inmovilismo. Pero son de más largo recorrido y tienen, eso sí, un tufo casposo y un horizonte como el agujero, muy oscuro (la foto es de la NASA).

Las consecuencias del Brexit creo que ni se han explicado, por torpeza; ni se han medido, por incompetencia; si se han sabido explicar, por ignorancia. Los políticos acostumbran a tener miopía cameral, que les impide ver más allá de sus escaños y parlamentos. En el caso del Brexit se suma el astigmatismo logístico. Una dolencia grave, muy grave, de fatales consecuencias a tenor de lo visto hasta ahora.

Ahora, con la nueva prórroga, quedan seis meses por delante de trabajo en los despachos británicos y comunitarios. Bien aprovechados pueden mejorar cualquier escenario posible. Veremos si el tapiz político no sigue devorando a su alrededor, como un agujero negro, cuantas ideas intentan mitigar la bofetada del “día después”, especialmente aquellas decisiones que tendrán impacto en cada gramo de mercancías y cada célula de personas que atraviese por tierra (bajo ella), mar o aire los 33,3 kilómetros que separan tantas voluntades.

La nueva fecha es el 31 de octubre de 2019, exactamente el mismo día que hace 478 años Miguel Ángel concluyera en la Capilla Sixtina el fresco del Juicio Final. Ahí lo dejo.

Fuente: https://logistica.cdecomunicacion.es/

El Blog de Ricardo J. Hernández

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