Reseña del libro De qué hablo cuando hablo de correr

Reseña del libro De qué hablo cuando hablo de correr

Muchos conocíamos la faceta de Murakami como escritor de novelas de éxito, pero quizá algunos no sabían que es aficionado desde hace más de dos décadas a correr todos los días y que es un gran amante del maratón. ¿Queréis saber un poco más?

En 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba y decidir que, en adelante, se dedicaría exclusivamente a escribir, Haruki Murakami comenzó también a correr. Al año siguiente correría en solitario el trayecto que separa Atenas de Maratón, su bautizo en esta carrera clásica. Ahora, ya con numerosos libros publicados con gran éxito en todo el mundo, y después de participar en muchas carreras de larga distancia en diferentes ciudades y parajes, Murakami reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Mientras habla de sus duros entrenamientos diarios y su afán de superación, de su pasión por la música y de los lugares a los que viaja, va dibujándose la idea de que, para Murakami, escribir y correr se han convertido en una actitud vital. Reflexivo y divertido, filosófico y lleno de anécdotas, este volumen nos adentra plenamente en el universo de un autor que ha deslumbrado a la crítica más exigente y hechizado a miles de lectores.

Si te gusta la literatura de Haruki Murakami seguro te gustará este libro. Aunque no te llame la atención la temática, no te aburrirás ni un ápice al leer las anécdotas que nos cuenta. Entremezcla de una manera tan soberbia sus experiencias como corredor de fondo con sus experiencias como escritor que parece que abre un pequeño agujerito por el cual echamos un vistazo a su vida y a su intimidad.

Estas pequeñas memorias son 100% Murakami. En ellas está, más patente que nunca, su particular visión de la vida, su magistral modo de narrar y su afán de superación. Y yo, con él, he realizado el maratón, he corrido un triatlón, he sudado, he sufrido por culpa de los calambres de sus piernas y por el sol plomizo que caía sin piedad. He hecho todo eso sin levantar la vista de sus letras, de sus palabras.

Después de haber leído este libro, tengo la impresión de conocer un poco más al enigmático Murakami. Nos hace partícipes de su vida, de sus sueños, de sus anhelos, incluso de sus miedos. Sin duda, me quedo con el epitafio que el propio autor propone para su tumba:

Haruki Murakami
1949-20**
Escritor (y corredor)
“Al menos no caminó nunca”

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